Soluciones urgentes

Ignacio Caballero Rivas

Solucionar el reparto mundial de los recursos y del trabajo; universalizar la sanidad y la educación públicas, es posible en naciones potentes y serviciales.

Evitar el calentamiento global, la desertización, las grandes catástrofes y el superdesarrollo urbanístico; repoblar los montes, los caladeros de pesca y los ecosistemas y luchar contra la extinción de especies, por medio de una justa maniobra de redistribución del beneficio, los medios y los avances que han atesorado los grandes capitales.
Luchar contra las sequías, el hambre, la migración, el abandono del medio rural; frenar y remitir la presión demográfica global, sin estridencias. Ensanchar las zonas inundables de los ríos, los parques naturales y periurbanos, para mejora de la calidad ambiental y de vida en general. Suprimir los cultivos intensivos en pos de la agricultura, la gastronomía y las conductas ecológicas. Emplear tecnologías limpias, tales como las renovables, para potenciar y diversificar las economías locales.
Estos capítulos de la convivencia humana son sociales y ecológicos. El hombre como especie, tiene suficientes recursos para ajustar estos desequilibrios, pues con tiempo, medios y tecnología, el progreso nos ha llevado a la actual situación de desfase. ¿Por qué no va a ser posible revertir este estado al inicial?
Empecemos por fijar, desde esta silla, la cifra económica y el plazo necesarios para afrontar estas soluciones urgentes. No es tan complicado: por un lado, el PIB, la cifra para reponer la situación mundial coincide con PIB mundial (o nacional, si se trata de un país). El PIB nos informa de los bienes, equipamientos, recursos y estructuras que tenemos consolidados; es el resultado del progreso de una nación, no es casual. Elegimos tres generaciones (100 años) que es el tiempo que tardaría en regenerar una cobertura de suelo de media montaña.
Para el caso de España, si se empleara una cantidad de dinero equivalente al PIB nacional para reponer la situación durante (unos 100 años), se invertirían 11 mil millones de euros al año, que son unos 30 mil millones de euros al día. El gasto militar de España en 2011 ha sido de 45 mil millones de euros al día. Los afortunados que presencien una revolución ecológica como ésta, podrán decir que dejan a sus hijos un mundo mejor que el que encontraron al nacer.

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