Glaciares de Sierra Nevada

Juan Fernando Cañadas Caldito

Durante todo el Cuaternario, las altas cumbres de Sierra Nevada, han sido modeladas por la acción de hielos permanentes, llamados glaciares, hoy esos glaciares ya se han detenido, pero el paisaje, nos muestra la huella de sus efectos.
Entre estas marcas que nos cuentan lo que hubo en el pasado encontramos formas en cubeta, como la Laguna de la Cadera, situadas en la cabecera de los barrancos, que nos indica que en un tiempo existió ahí un circo glaciar (el lugar donde se acumula la nieve, para irse transformando en hielo), como ocurre en el circo glaciar de Valdeinfierno, bajo el Cerro de los Machos.
A menos altitud, y valle abajo, la nieve también se acumula, formando los llamados glaciares de valle, lugares por donde la nieve se va desplazando valle abajo, formando los típicos paisajes de valles en U, el valle del río Lanjarón, el Corral del Veleta o el río Seco, son el resultado actual, del efecto glaciar pretérito.
El movimiento de estos hielos, sobre el terreno, provoca también la erosión de las rocas, que hoy se nos muestran, con las formas típicas de este modelado, extensísimas zonas pulimentadas, estrías, y rocas aborregadas (redondeadas).
Estos ríos de hielo, en el momento en que la fuerza que originó su movimiento, cesó, fueron depositando los materiales que transportaron, formando estructuras de depósito o sedimentación características, son las morrenas laterales o frontales, como las morrenas de la Laguna del Caballo.
Hoy día no hay nieves perpetuas en Sierra Nevada, pero si ocurre un proceso erosivo, llamado gelifracción, rotura de rocas provocada por los procesos de congelación-descongelación del agua en las grietas de las rocas, actuando a modo de cuña y rompiendo esos materiales, además de otro fenómeno geológico, el permafrost, o suelos helados permanentemente.
Los últimos circos glaciares, y por lo tanto las últimas nieves perpetuas de Sierra Nevada, datan del siglo XIX, en el Corral del Veleta, la cabecera del Genil, formada por los valles del río Guarnón, Valdeinfierno, Valdecasillas y Vacares. Hoy solo vemos el resultado de lo que un día fue un espectáculo de nieve y hielo en las cumbres más altas de la Península Ibérica.

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