De Fuente Loca al Genil

Juan F. Cañadas Caldito

Desde Fuente Loca, en La Peza, donde nace, hasta el río Genil. Este es el “pequeño” recorrido del río Aguas Blancas, que sin embargo le es suficiente para llenar el embalse de Quéntar a pesar de su reducido caudal.
Situado entre las estribaciones de la Sierra de Huetor y las de Sierra Nevada, en su camino recibe aguas del río Tocón, del río Padules y el agua de torrentes del barranco Tintín, ya en el propio embalse, además de innumerables fuentes y manantiales.
Este río conserva la esencia de los ríos de montaña, con balsas, cascadas, y zonas con auténtica vegetación de ribera, esta riqueza botánica proporciona un elevado grado de humedad, que permite el desarrollo de helechos, avellanos, higueras, torviscos, zarzamoras, mimbreras, narcisos o juncos entre otras muchas más.
En medio de esta frondosidad de vegetación vuela la libélula azul, infinidad de mariposas, corren zorros, ardillas, jabalíes y cabras monteses, además de una ornitofauna variadísima.
A unos tres kilómetros aguas arriba del municipio de Quéntar se remansa en el Embalse de Quéntar, desde el año 1975, el cual posee una superficie de 42 hectáreas y una capacidad de 14 hectómetros cúbicos y que fue inaugurada el 11 de mayo de 1976. Entre el cerro de la Bermejales y el cerro del Castillejo, desde donde nos observa la impertérrita cabra, se sitúa su muro con poco más de 100 metros de altura.
Las aguas del río Aguas Blancas, se interrumpen en este embalse, cuyas funciones son, el abastecimiento de agua a la ciudad de Granada, parte del riego de la Vega, abastecimiento eléctrico, desde la pequeña central eléctrica que hay en su base y para eliminar las riadas, que más de una vez inundaron las huertas cercanas al río, pero también en el se puede practicar la pesca, el remo e incluso el baño y por supuesto el senderismo, disfrutando de su valle encajonado con desniveles bastante acusados y de sus localidades próximas, como Tocón, disfrutando del paisaje típicamente mediterráneo, de bellísimas vistas panorámicas y de sus espacios arbolados, remansos de paz, muy cerca de la capital.
Nuestro río atraviesa poco después las localidades de Quéntar y de Dudar, para terminar desembocando en el Genil, al que le cede sus aguas para que las transporte a otros lugares, y las disfruten otras gentes.

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