El Río de la Quebrada, ¡Que paisajes!

 

Juan Fernando Cañadas Caldito

 

Últimamente, debido a mi trabajo, atravieso a diario el valle del río Guadalfeo, desde su nacimiento hasta su desembocadura, y estos viajes continuados, me hacen disfrutar de un paisaje bastante desconocido para el gran público, de ahí que me anime a escribir estas líneas.
En la Loma de las Albardas, en la Sierra de los Bérchules, nace el río Guadalfeo, si bien en estas tierras es llamado río Bérchules y a su paso por la preciosa localidad de Cádiar, toma el mismo nombre que la localidad que lo ve pasar dirigiéndose hacia el oeste.
Río de bajo caudal, aunque con fuertes variaciones estacionales, sus aguas se deslizan a gran velocidad arrastrando arenas y piedras, durante su paso entre las localidades de Almegíjar y Torvizcón. Desde aquí las aguas van perdiendo velocidad, el terreno se va haciendo más llano, más ancho (Tablones) y en sus meandros va depositando los materiales más gruesos que transportaba desde el curso más alto. También va aumentando su caudal, ya que en su camino hacia Órgiva, recibe el agua de los ríos Trevélez, Poqueira y Órgiva para atravesar el puente de los siete ojos y encontrarse más abajo con las aguas del río Lanjarón y del arroyo Torrente para poder llenar la presa de Rules, girando hacia el sur.
Cerca ya de su desembocadura, una vez superado el pantano, el río alcanza su máximo caudal y sus aguas ralentizan su marcha, de manera que va soltando el último lastre de materiales que llevaba, los más finos. Antes de su desembocadura, el río se vuelve a “parar” en el Azud de Vélez, donde forma un pequeño humedal.
Superado este parón, recibe agua del río Toba procedente de los Güajares y continua su marcha introduciéndose en un cañón fluvial, tallado por el propio río con paredes de varias decenas de metros de altura, el conocido como Tajo de los Vados, a cuya salida vuelve a embalsarse en el Azud del Vínculo.
Desemboca nuestro río en el mar Mediterráneo cerca de Salobreña, en lo que un día fue un delta que regaba la costa tropical, y que hoy día y debido a su canalización es una rambla.
Su nombre significa “río de la quebrada”, es decir el que fluye por un desfiladero o entre dos montes, y desde luego que el que lo recorra de arriba, se dará cuenta de cuanta razón tenían los árabes aquellos que le pusieron nombre a estas aguas que discurren entre Sierra Nevada y las Sierras de Lújar y de la Contraviesa.

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