Canales siente la pérdida de un gran amigo, “el Padre Ferrer”

  

Manuel Ferrer Muñoz nacido en Padul el 4 de diciembre de 1920.

Estudió inicialmente en el Instituto Padre Suárez y en el seminario de Granada (1935-39), ingresando en septiembre de 1939 en la Compañía de Jesús, en la que estudió Humanidades Clásicas en Puerto de Santa María entre 1939 y 1946.

En 1947 inició los estudios de Filosofía en Madrid.

Entre 1949 y 1954 estudió Teología en la Facultad de Granada, donde se ordenó sacerdote en 1952.

Hasta 1955 dirigió la Congregación Mariana de Málaga; en 1956 fue nombrado director de la Congregación Mariana en Almería, y en 1956 fue trasladado a Granada para dirigir también la citada Congregación, a cuyo frente se mantuvo hasta su desaparición en 1974.

En 1965 creó el Centro Intercolegial de Granada.

Antes que sacerdote fue un buen amigo para el pueblo de Canales, su disponibilidad para con el pueblo le hizo merecedor de un gran aprecio y cariño, siendo por ello dolorosa su perdida para todos aquellos que lo conocieron.

Canales no puede olvidar el apoyo prestado por este gran Sacerdote y a su vez gran persona, el cual compartió con los Canaleros los momentos más difíciles que han pasado a lo largo de la historia de este pequeño pueblo, momentos tales como el desalojo de todo una población para ceder su lugar a las aguas de un pantano.

El 11 de Octubre de 1980 fueron expulsados los Canaleros del viejo pueblo de Canales y este cura cercano hizo suya la causa, identificándose de manera profunda y comprometida, para el reencuentro y supervivencia como pueblo, y así luchar contra la tragedia del desarraigo y la marginación que crea la construcción de un embalse y en esta ocasión concretamente el embalse de Canales.

La figura de este gran hombre recorriendo y visitando las montañas y pueblos de la Sierra data desde los años 60, pasaba mucho por Canales y en este punto tenía el lugar de encuentro en la plaza Angélicas junto a la Fuente de Canales para aquellas jornadas de Senderismo que realizaba con chavales desde Granada a Canales pasando por el Purche.

Todos los Jesuitas de Granada, siempre han tenido unas relaciones humanas muy profundas con el Pueblo de Canales antes en el viejo pueblo y ahora en el nuevo.

El Pueblo de Canales, en asuntos religiosos, oficialmente siempre ha dependido de la Parroquia de Pinos Genil y de la de Cenes de la Vega y cuando el Párroco de turno no podía acudir domingos, Semana Santa, fiestas populares, Navidad … Siempre han tenido y tienen en la actualidad la mano amiga de los Jesuitas y desde 1980 hasta hace poco en el que el Padre Ferrer se encontraba más delicado de salud, en los bautizos, comuniones, bodas y defunciones siempre disfrutaban de la presencia amigable del Padre Ferrer.

En la memoria de los Canaleros quedarán los recuerdos con añoranza de las Semanas Santas o las Fiestas de Canales que compartieron en el viejo pueblo de Canales, donde los Jesuitas disponían de una vivienda que era la antigua casa de Doña Anita.

A los Canaleros le hemos preguntado por un rasgo destacable en la persona de Manuel Ferrer, y coinciden en afirmar que sencillamente era un hombre bueno.

Sobre Sierra Nevada realizó innumerables trabajos pero el de mayor proyección de cara al público ha sido el  libro de Sierra Nevada de 1969. Era una de las pocas personas que conocían en profundidad Sierra Nevada y con sus trabajos ha transmitido su amor por la Naturaleza y por Sierra Nevada. No sólo con sus libros sino con sus innumerables excursiones que dieron a conocer los maravillosos parajes de nuestra Sierra para muchos.

Ni él ni quienes se han formado a su alrededor han dejado nunca de estar en contacto con la Sierra y acaso esta tarea pedagógica, al estilo de los hombres de la Institución Libre de Enseñanza, es la misión más importante que, en relación con el montañismo, ha realizado este insigne jesuita granadino

En los últimos años sus aportaciones al conocimiento de Sierra Nevada han sido constantes. Ahí está para demostrarlo su aportación en el libro ‘Granada más allá de las nieves’ (1984), su trabajo sobre ‘Minerales de Granada. Sierra Nevada’ (1991) en colaboración con Francisco Mora Teruel, o el de ‘Aguas de Sierra Nevada’ (1993) que elaboró con su permanente compañero serrano, Eugenio Fernández Durán. Escribió la visión general de Sierra Nevada inserta en el tomo tercero de los ‘Nuevos paseos por Granada y sus contornos’ (1993) y el estudio preliminar al libro de Johannes Rein sobre Sierra Nevada, traducido por primera vez al español después de cien años de su publicación en Viena (1994). Recientemente ha trascrito y preparado también el estudio preliminar de los libros de Apeo de Calicasas, de Padul, de Güéjar Sierra, Nigüelas, Lanjarón y Albuñuelas.

Sus trabajos, realizados casi siempre en colaboración con distintos Departamentos de la Universidad de Granada, le permiten ser hoy una de las personas que más conocen la Sierra y que más han contribuido a la difusión de dicho conocimiento.

El Padre Ferrer tiene en su haber dos grandes aportaciones que le hacen acreedor del cariño de los granadinos y del homenaje de nuestras instituciones; primero, el haber enseñado a ver la Sierra a cientos o miles de jóvenes que la han recorrido, conocido y amado de su mano; segundo, el haber conseguido que muchos profesionales y profesores universitarios se pusieran a investigar y a escribir sobre Sierra Nevada, impulsados por este hombre de fuerte constitución y férrea voluntad; y una vez iniciada la tarea, hemos podido comprobar que, en todos los campos de la ciencia, el trabajo es inagotable. Ese ha sido su gran labor y por ello todos los que le hemos conocido y trabajado con él le llevarán siempre en su corazón.

Sierra Nevada’, es el nombre del primer libro que escribió el Padre Ferrer en 1971, declarado de Interés Nacional por el Ministerio de Turismo. Cada ejemplar de la primera edición se puso a la venta al precio de 750 pesetas. En la segunda y tercera edición la unidad se marcó al doble, a 1.500 pesetas. Hace unos años, en la reventa, se dispararon los precios, y hubo quien pagó por un libro 600.000 pesetas. Pues bien, la cosa no acaba aquí, ni mucho menos, ya que un acaudalado de Helsinki ha tenido que desembolsar algo más de 54.000 euros (cerca de 10.000.000 de las antiguas pesetas) a un particular para hacerse con el célebre libro del Padre Ferrer.

Probablemente lo más importante que el Padre Ferrér hizo por Canales fue la traducción de las escrituras del pueblo de canales, censo enfitéutico del heredamiento del Marques de Santa Cruz de la Cortijada de Canales, a favor de los vecinos de canales, que datan del 14 de Abril del 1.502, escritas en Castellano Antiguo, realizando a su vez una copia, para el pueblo, de dichas Escrituras ya que las originales estaban y están un poco deterioradas.

El compromiso, y la implicación en los problemas para la reconstrucción del pueblo de Canales le llevaron hasta el punto, en las elecciones municipales, de mayo del 2003, de formar parte de la lista electoral en el Partido Güejareño Independiente, presentado por los Canaleros.

Noticias del Genil

Padre Ferrer, flor de la montaña

Calmado viento peina la cumbre.
Acaricia la elevada roca

el suave algodón
de la blanca nube.

 Desheladas aguas
descienden por su lecho
pronunciando tu nombre.
Añoran la ausencia
de quien supo bien querer
a tan agradecida sierra.

 Primavera sonora,
engalanada de verde seda,
que besa tu frente,
y tras tu último aliento,
resignada, te acoge serena.

 Nieves de la invernada,
llanto de las lluvias porfiadas.
Ellas lo sabían,
ellas te aguardaban.
Tras su constancia,
campos en flor
vida esplendorosa
en las alturas, en la ladera
y en la llanada.

 Campos con tu huella,
corona depositada
en la sien de tu nobleza
por quien responde a tu amor
y con amor te la entrega:
tu siempre madre y compañera,
tu respetada y en tu alma alojada,
tu venerada Naturaleza.

 Colinas de ensueño,
cimas de tus anhelos,
sosegadas como nunca,
con la placidez
del más dulce de los sueños,
te dan su despedida y
atesoran tu eterno recuerdo.

 Padre Ferrer, hijo de la montaña,
hermano del hombre,
Granada, como Sierra Nevada,
llora tu muerte.

 Horacio Claudio Houseman Morlengo

Granada, a 3 de junio de 2.009

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