Vías pecuarias: Antiguos caminos de ganado

Juan F. Cañadas

Las vías pecuarias son las rutas o itinerarios por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el ganado, tienen sus raíces en la trashumancia (movimiento estacional del ganado siguiendo unas rutas regulares para lograr el aprovechamiento óptimo de los pastos que crecen de forma natural a lo largo del año).
Son bienes de domino público de las Comunidades Autónomas, pudiendo ser destinadas a otros usos compatibles y complementarios, dando prioridad al uso ganadero y otros usos rurales, permitiendo un desarrollo sostenible, y un respeto al medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural.
Con carácter general, se denominan, cañadas (anchura máxima de 75 metros), cordeles (37.5 metros) y veredas (inferiores a 20 metros de anchura), junto a estos caminos se sitúan los abrevaderos, descansaderos y majadas, asociados al tránsito ganadero. Estas vías principales articulaban el espacio y se conectaban entre sí a través de otras de anchura inferior llamadas ramales o coladas.
La mayor parte de estas vías han perdido ya su primitiva función “transportadora” de ganado, y han estado (durante mucho tiempo) y están abandonadas.
Es sabido que la antigua problemática arrastrada por las vías pecuarias (disputas sobre jurisdicciones, servidumbres, etc.) se ve acrecentada en la historia reciente por el crecimiento, de los núcleos urbanos. En otros casos la ocupación se realiza a través de la superposición de una infraestructura viaria (carreteras, caminos, conducciones, etc.), tendidos eléctricos y telefónicos, líneas de ferrocarril y canales, sobre una vía preexistente. Junto a todo lo anterior el retroceso significativo de la ganadería y de sus nuevos sistemas de manejo y conducción, provocan el declive de estos caminos seculares, que son ocupados longitudinalmente y, en la mayoría de los casos, de manera transversal, rompiendo con ello la posibilidad de tránsito a través de los mismos y, por ende, toda posibilidad de uso. Finalmente, a ello se une el abandono, la inexistencia de deslindes y la falta de recursos, tanto humanos como materiales (para su vigilancia y conservación), que han permitido que estos terrenos, que nadie reivindicaba, hayan sido vistos como algo que podía ocuparse fácilmente.
En España existen aproximadamente unos 124.000 km de vías pecuarias de los que más de 30.000 discurren por Andalucía y unos 4.000 de estos por nuestra provincia de Granada (Colada de las Galeras, en Vegas del Genil, Cordel de la Rambla María en Purullena, Cañada Real de los Neveros en Huetor Vega, Cañada Real de los Potros en La Peza, Vereda de la Loma de los Papeles en Güejar Sierra o Vereda de la Cuesta de Cantalobos en Cenes de la Vega entre otras muchas más).
Por ello desde la Consejería de Medio Ambiente se está desarrollando un Plan de Ordenación y Recuperación de Vías Pecuarias. Su elaboración ha permitido dimensionar la extensión de la red y conocer el estado actual de las vías pecuarias. A partir de dicho conocimiento se ha definido el programa de actuaciones necesarias para hacer posible el desarrollo del uso original y de los usos compatibles y complementarios así como los necesarios para el mantenimiento de la Red.
Se les ha dado a estos caminos cuatro usos principales, a saber, ganadero, entre poblaciones o comarcas con tradición ganadera, ecológico, basándose en la conexión que éstas pueden proporcionar entre espacios naturales bien conservados, o incluso entre áreas discontinuas de distribución de especies amenazadas, salvando amplias zonas agrícolas u otras zonas antropizadas turístico-recreativos caminos de enlace entre lugares de interés paisajístico, histórico o cultural y entre éstos y los principales focos de demanda de este tipo de turismo y corredores para linces para cuya valoración se ha tenido en cuenta la existencia de hallazgos de esta especie en dichas zonas, ya que representan una posibilidad real de utilización de las vías actualmente.
Desde la Administración se están llevando a cabo diferentes actuaciones administrativas y ecológicas, entre las que destacan, calificaciones, deslindes, amojonamientos, recuperaciones, limpieza, señalizaciones, aislamientos, construcción de elementos de paso, restauraciones de infraestructuras trashumantes, plantaciones, instalaciones turístico-recreativas, implantación de equipamientos de uso público, etc., es decir se trata de conseguir llenar estas vías de un contenido funcional actual y dotarlas a su vez de algo que parecía que habían perdido, su dimensión de utilidad pública donde destacan el valor de la continuidad, la funcionabilidad ambiental y el carácter de dominio público. La recuperación y puesta en uso del patrimonio cultural, natural y social que constituye la red de vías pecuarias en Andalucía, es una manera de fomentar el desarrollo económico, ecológico, recreativo, educativo y social en el mundo rural.

Juan F. Cañadas Caldito. Biólogo
naturalezajuancanadas@gmail.com

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